No nos vimos nunca
pero no importaba.
Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.
Lo quise a mi modo,
le tomé su voz
libre como el agua,
caminé de a ratos
cerca de su sombra (…)
-Yo tuve un hermano
Julio Cortázar
(dedicado a Ernesto Che Guevara)
El Virrey de Perú, Francisco Álvarez de Toledo, le encomendó en 1573 a Jerónimo Luis de Cabrera encontrar un lugar estratégico en el Camino Real que unía Lima y Potosí con Buenos Aires. Así nació Córdoba, con una ubicación privilegiada entonces y una ubicación privilegiada hoy: en el centro geográfico de Argentina.
La herencia de los jesuitas la honra, en 1622 fundaron la primera Universidad Nacional del país. Y su Manzana Jesuítica, declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad, se enorgullece de contar con la Iglesia más antigua. Se la conoce por ser “La Docta” por su enorme riqueza cultural y la “Ciudad de las Campanas” por sus numerosas iglesias.
Los cordobeses aman su ciudad, siempre atentos a un chiste y con un acento muy particular, son metafóricos y curiosos, muy amigos del cuarteto y del Fernet.
Córdoba es historia, es cultura y es jarana.
Las sierras cordobesas se abren entre valles, ríos, montañas y lagos. En sus ciudades serranas se respira la paz de los caminos tranquilos y verdes, y el calor de la convivencia de las tradiciones criollas y la cultura europea.
Desde 1616 el Camino de las Estancias Jesuíticas, hoy Patrimonio de la Humanidad, recorre las sierras cordobesas y la historia colonial argentina.
La Punilla y su lago San Roque, las Sierras Chicas, el Valle de Traslasierra y sus Altas Cumbres, los Grandes Lagos, Villa General Belgrano, La Cumbre, los 6000 km2 de aguas saladas de Mar Chiquita, el Valle de Calamuchita, el Festival Nacional del Folclore en Cosquín, la Cumbrecita, Capilla del Monte, los cerros Champaquí y Uritorco, el macizo de Los Gigantes…
Córdoba es naturaleza, es aventura, y es deporte.